Diferencia (Chema Vílchez)

Hay gente que toca para ser admirada y les encanta sentirse ídolos de otros. También hay músicos cuya música conmueve auténticamente a través de los siglos, el contenido es tal que pasan desapercibidos los aspectos técnicos. Es la diferencia entre un guitar hero y un gran músico, entre un producto de marketing y una obra de arte.

La guitarra (Atahualpa Yupanqui)

La guitarra es para mí un poco el templo donde yo entro a rezar. Cuando yo necesito musitar mi salmo profundo, voy a la guitarra. Por supuesto, no voy a tocar chacareras, que me encantan, ni gatos. La chacarera en Santiago del Estero, la zamba en Tucumán y el estilo en la provincia de Buenos Aires, para mí eso configura toda una atmósfera tradicional y hermosa. Pero para rezar, la vidala. Y la hora no importa, las nueve o las tres de la mañana y no necesito el estímulo del vino, ni de amigos. Respondo al reclamo interior, al “cascabel”, como lo llamaba Ortega y Gasset: cuando se agita dentro de uno el cascabel, es cuando se necesita andar ese camino para ver qué rebaño lo anda buscando.